mi memoria
no es
legado de vencedores
ni canasto de pan
ni razón vital
o historia
es la leche materna
agria y fría
que me toca beber
jueves, 23 de abril de 2009
martes, 14 de abril de 2009
ciudad
me bajo de la acera
corro
sin respirar recuerdos
para nadar en tu sangre
aunque me quiebre
aunque me lleve
donde empecé
corro
sin respirar recuerdos
para nadar en tu sangre
aunque me quiebre
aunque me lleve
donde empecé
viernes, 10 de abril de 2009
La cita prohibida
Yo me ausentaré
por un minuto, una hora… años,
y volveré tan luego.
Roberto Obregón
Ya todo es silencio, quedé en verlo hoy aunque sea en la madrugada. Mis papás duermen junto a mi cuarto. Antes de dormirse revisaron mi cama y la mesa de noche. Tengo que salir a oscuras pues ellos me han prohibido terminantemente relacionarme con él. Dicen que me va a ennegrecer la mente, pero a mi me gusta. Me levanto, el piso se queja. La polilla ha hecho su labor y ya las manos de pintura son inútiles.
Quedamos en reunirnos en nuestro lugar secreto. Por suerte mi nuevo cuarto tiene puerta directa al patio. Es el de mi abuelo Santiago. Ese viejo era buena onda. El cuarto me quedó después de su muerte. Camino alrededor de la pila, despacio. La luna se posa en el cerro del Baúl. Hace frío.
Entro a la cocina, sigiloso. De ahí al comedor es sencillo. A la sala hay que entrar con cuidado por la cantidad de miniaturas de cristal que la adornan. Por suerte es luna llena. Su luz entra por el ventanal, se va a quebrar en la torre Eiffel rodeada de elefantes y pianos. Paso junto al baño de visitas y llego al costurero, nuestro espacio nocturno. Un enorme canapé es cómplice. En el interior está él, lo imagino sonriendo. Estiro la mano izquierda y abro el mueble, le brindo la otra y sale. Enciendo la luz. ¡Todo lo que hay que hacer para leer a Vargas Vila!
por un minuto, una hora… años,
y volveré tan luego.
Roberto Obregón
Ya todo es silencio, quedé en verlo hoy aunque sea en la madrugada. Mis papás duermen junto a mi cuarto. Antes de dormirse revisaron mi cama y la mesa de noche. Tengo que salir a oscuras pues ellos me han prohibido terminantemente relacionarme con él. Dicen que me va a ennegrecer la mente, pero a mi me gusta. Me levanto, el piso se queja. La polilla ha hecho su labor y ya las manos de pintura son inútiles.
Quedamos en reunirnos en nuestro lugar secreto. Por suerte mi nuevo cuarto tiene puerta directa al patio. Es el de mi abuelo Santiago. Ese viejo era buena onda. El cuarto me quedó después de su muerte. Camino alrededor de la pila, despacio. La luna se posa en el cerro del Baúl. Hace frío.
Entro a la cocina, sigiloso. De ahí al comedor es sencillo. A la sala hay que entrar con cuidado por la cantidad de miniaturas de cristal que la adornan. Por suerte es luna llena. Su luz entra por el ventanal, se va a quebrar en la torre Eiffel rodeada de elefantes y pianos. Paso junto al baño de visitas y llego al costurero, nuestro espacio nocturno. Un enorme canapé es cómplice. En el interior está él, lo imagino sonriendo. Estiro la mano izquierda y abro el mueble, le brindo la otra y sale. Enciendo la luz. ¡Todo lo que hay que hacer para leer a Vargas Vila!
miércoles, 8 de abril de 2009
declaración
algún día
archivaré mis piedras
enmohecidas
escucharé la posguerra
en FM
aceptaré lirismos
en mi tumba
hoy
sólo descubro el rastro
de mi rostro
archivaré mis piedras
enmohecidas
escucharé la posguerra
en FM
aceptaré lirismos
en mi tumba
hoy
sólo descubro el rastro
de mi rostro
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