viernes, 22 de julio de 2011

alabado sea

no quiero escarbar más mi memoria
hay muchos muertos ahí

desde hace años tengo esa puerta clausurada

pero se abre por las noches
me despierta y se roba mi paz

solo descanso
escribiendo

alabado sea
el papel en blanco

viernes, 17 de septiembre de 2010

nunca son suficientes

te encumbras gozosa
te instauras radiante
e inventas la vida
sonriendo

capturas profecías
y en bosquejos vitales
las dibujas

atrás de esa sonrisa

y tu aliento
decaen

así descubro
que nunca son suficientes
ni los versos
ni las flores
ni los besos

miércoles, 14 de octubre de 2009

La ilustración o el reinvento del mito, 4ª parte

Horkheimer y Adorno van más allá: la humanidad no sólo no ha avanzado hacia la libertad —punto que se alcanza con la plenitud de la ilustración—, sino que ha retrocedido. El fin de la ilustración no es la negación de la misma por un estadio superior, es su propia autoliquidación. El mito que permanece —o mejor aún, se reinventa—, denuncia que el principal objetivo de la ilustración —el dominio objetivo de la naturaleza— no se ha alcanzado, prueba de ello es el desequilibrio ecológico de nuestro planeta y el exterminio de especies animales y vegetales. ¿A qué se debe que no se alcance el objetivo? Ellos proponen dos tesis complementarias: el mito es ya ilustración; la ilustración recae en mitología.

El objetivo primordial de la razón es dominar la naturaleza, que ella esté al servicio de la humanidad. Para ello era necesario que el hombre se liberara del temor a lo desconocido, el que había sido explicado a través de los mitos. Pero el mito mismo es un inicio de ilustración —el mito es ya Ilustración— y, aunque no ofrece explicación científica, es un principio de dominio. La ilustración desconoce lo desconocido, busca encontrar el por qué de los fenómenos, sus causas últimas. Con base en este principio se inicia el proceso de desmitologización y de deificación de la razón. Juan José Sánchez, en su introducción a la obra Dialéctica de la Ilustración, de Horkheimer y Adorno, afirma: "El proceso de Ilustración (…) se revela como un proceso de progresiva racionalización, abstracción y reducción de la entera realidad al sujeto bajo el signo del dominio, del poder". Esto significa que un proceso que pretende ser liberador es, en el fondo y desde su inicio, un proceso de dominación que se ha desarrollado como tal.

La ilustración ha nacido bajo el signo del dominio, el proceso de civilización acaba no sólo con el mito sino con todo lo que trascienda al hecho en sí: es el fin de la mitología y la metafísica. El fin de la trascendencia implica que no puede haber búsqueda de ningún tipo de verdad metafísica, el conocimiento es para ser dominado y deberá ser útil de alguna manera. No hay búsqueda del sentido del conocimiento, hay búsqueda del conocimiento sin más. Es un conocimiento que sirve para satisfacer las necesidades —reales y creadas— de los seres humanos. Primero investigamos y luego nos preguntamos para qué puede servir. Y si no hay alguna aplicación práctica inmediata se crea la necesidad para consumir lo que se ha inventado. Esta pérdida del sentido del saber conduce a que la humanidad es coaccionada para que consuma las últimas novedades del avance tecnológico. La humanidad es víctima de la ilustración, vuelve a la mitología —la Ilustración recae en mitología—, y es presa de aquello que esperaba que lo liberara. La ilustración, entonces, no se contrapone al mito: lo reinventa.

miércoles, 7 de octubre de 2009

La ilustración o el reinvento del mito, 3ª parte

La mitología es fantasiosa y las explicaciones que ofrece carecen de base científica pero poseen en sí mismas un sustrato importante, Lévi-Strauss (1999) afirma: …las historias de carácter mitológico son, o lo parecen, arbitrarias, sin significado, absurdas, pero a pesar se diría que reaparecen un poco en todas partes (p. 30). A esa universalidad del mito le confiere importancia y, hacia el final de su conferencia, se aleja del cientifismo a ultranza, al manifestar que la ciencia no es la solución a todos los problemas humanos.

Ya antes Augusto Comte había propuesto como estadios de la historia a la etapa mítica, la etapa metafísica y la etapa positiva, donde cada una de ellas es la superación de la anterior. Para él es claro que, en una etapa donde domina la ciencia positiva, el conocimiento ilustrado supera al conocimiento mítico y la cosmovisión científica acabará con la cosmovisión mítica.

A pesar de observar que en la época actual el mito y lo mítico no tienen un espacio científicamente reconocido, Hans-Georg Gadamer (1997) observa que la palabra mito como tal expresa: …un más allá del saber y de la ciencia en la vida del lenguaje y de las lenguas (p. 23). Este autor distingue tres oleadas ilustradas en la historia: la primera culminó con la sofística radical ateniense en el siglo V a. C.; la segunda es la del siglo XVIII, con el racionalismo cartesiano y el empirismo inglés; la tercera en el siglo XX, con la religión del ateísmo. El problema del mito ha estado cercanamente relacionado con las tres etapas del pensamiento ilustrado. Es la última de ellas la que nos interesa especialmente, pues conduce a la formación de creencias implantadas artificialmente, estas creencias son instrumentos de dominación a los que se les ha otorgado una validez mítica que no necesitan de comprobaciones posteriores (p. 24). La deificación de la razón condujo a la humanidad a la deificación del ateismo y, actualmente, a la deificación de nuevos mitos ideológicos donde lo que se mitifica es la ilustración misma.

sábado, 3 de octubre de 2009

La ilustración o el reinvento del mito, 2ª parte

Muerte y reinvención del mito

A partir de la poética de Aristóteles al mito se le empieza a entender como relato. Pero el mito es algo más, también es una forma autónoma de pensamiento y vida, que responde a la necesidad del ser humano de entender lo desconocido, así como a la necesidad de transmitir el conocimiento y las tradiciones. Al mito se le ha considerado como una verdad imperfecta o disminuida, a la cual se le atribuye una validez moral o religiosa. El mito no sólo ha sido y es el medio por el que nos explicamos nuestros orígenes, también ha sido y es un instrumento de control social. Es en este sentido que Nicola Abbagnano (2000), nos explica: ...la consolidación de la tradición o la rápida formación de una tradición capaz de controlar la conducta de los individuos, parece ser la función dominante del mito (p. 810).

Evocando un segmento de la conferencia El encuentro del mito y la ciencia, de Claude Lévi-Strauss, él mantiene que la separación de lo científico con lo mitológico sucede durante los siglos XVII y XVIII. Hasta esa época, el pensamiento místico y el mítico sostenían que el mundo sensorial era aparente y que el mundo real —el matemático—, no necesitaba de los sentidos. Fue por medio de Bacon, Descartes, Newton y otros, que la ciencia impuso una nueva posición y se consolidó frente a las mencionadas corrientes de pensamientos. De acuerdo a Lévi-Strauss (1999), la ciencia contemporánea supera una etapa y la explicación científica se consolida pues posee una verdad que puede ser explicada mediante los datos de los sentidos p. 24). Es decir, el movimiento de ideas científicas —la ilustración—, libera al hombre del mito.

lunes, 28 de septiembre de 2009

La ilustración o el reinvento del mito, 1ª parte

Has pasar de largo tu nave y, derritiendo cera agradable como la miel, unta los oídos de tus compañeros para que ninguno de ellos las escuche. En cambio, tú, siguieres oírlas, haz que te amarren de pies y manos, firme junto al mástil —que sujeten a éste las amarras—, para que escuches complacido la voz de las dos Sirenas; y si suplicas a tus compañeros o los ordenas que te desaten, que ellos te sujeten todavía con más cuerdas.
Homero

Los sistemas económicos dominantes de la primera mitad del siglo XX, capitalismo y socialismo, se erigen como ilustrados pero se dirigen hacia la barbarie. El capitalismo se alza como una sociedad integradora y manipuladora, el socialismo pierde el horizonte por el estalinismo y los Estados fascistas están intentando imponer su ideología por medio de la guerra.

Lo señalado en el párrafo anterior no se quedó en el siglo pasado, nos acompaña en el preámbulo del siglo XXI. La dialéctica de la ilustración se manifiesta en que la historia del hombre sufre un proceso que, en términos darvinianos, llamaríamos involución. Max Horkheimer y Theodor Adorno se alejan de la concepción lineal marxista de la historia pues la visión que se les impone es desastrosa: los adelantos tecnológicos impulsan los instintos primitivos. El hombre retrocede en su proceso evolutivo como resultado de la dialéctica de la ilustración, aquello que lo liberaría lo está esclavizando.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Batman y Robin

El concepto se originó de un cortometraje producido en 1926 titulado “The Bat”, donde el personaje era criminal. Bob Kane, su creador en los chistes, que ahora se llaman comics con esto de la globalización, jamás pensó el éxito que tendría el superhéroe que nació al público en mayo de 1939. El traje negro con orejas de murciélago capturó la imaginación del público. En torno a este personaje se fue creando un entorno sin el cual quedaría huérfano: ciudad, auto, avión, moto, lancha, helicóptero, cueva, amigos y, por supuesto, villanos. Batman pues, es él y sus circunstancias.

La primera película de la serie impacta en 1989 y se hace necesaria una segunda. El director de las dos primeras cintas se atreve a presentar una figura perturbada como campeón de la justicia. En la tercera presentan a Robin con deseo de venganza y un Batman sereno que comprende por experiencia propia el trauma de perder a los padres.

En la cuarta película Joel Schumacher vuelve a tomar la dirección y le da consistencia a la historia. La película fue filmada en los estudios de la Warner Brothers de Los Angeles, el mismo lugar que se utilizó para la escena final del clásico “Casablanca” es ahora la baticueva, un gigantesco hangar que fuera propiedad de Howard Hughes, el excéntrico multimillonario. El libreto ubica a Ciudad Gótica al norte de Nueva York, sobre la costa atlántica, ella se retuerce entre meandros vehiculares, con edificios viejos y puentes trasnochados; con estatuas que sugieren un Coloso de Rodas en el gimnasio, sosteniendo pasos a desnivel ilógicos; con un observatorio en manos del titán desconocido al pie del acantilado. En esta ocasión nos presentan una Ciudad Gótica ligeramente más clara que en los anteriores filmes. La película mantiene un constante sentido del humor y todos los personajes, en su momento, hacen chistes. Hay una reverencia al poder económico en general y al dinero plástico en particular.

Batman se presenta aparentemente libre de neurosis. Su alter ego, Bruno Díaz, sostiene una relación de noviazgo aparentemente normal donde el matrimonio es palabra prohibida, con una novia ornamental que no aporta nada sustantivo al escaso argumento. Lo cierto es que en las escenas donde George Clooney se presenta con smoking acompañado de su chica en la cinta, la modelo Elle Macpherson, nos da la sensación de que harán la prueba del añejo. Discreto, este actor no se considera a sí mismo determinante en la película, en declaraciones posteriores a la filmación admite que Batman continuará con o sin él. Pero ya firmó para la quinta película. Y esto significa elevar su cotización en el mercado hollywoodense.

Chris O’Donnell nos desconcierta. Hace por segunda vez un papel que no necesita. Después de haber actuado con Sandra Bullock, Charlie Sheen, Jack Nicholson y Al Pacino en películas donde sí era necesario actuar, saca otra vez a pasear el yo niño e interpreta a un celoso Ricardo Tapia. No supo decir no, como supuestamente lo hizo Val Kilmer, el anterior Batman.

En esta cinta se rompen algunas tradiciones de la historia original, quizá la más notable es el origen de la Batichica, que en los comics es la hija del comisionado de policía y en la película es la sobrina de Alfredo, el mayordomo de la Mansión Díaz. Este personaje es interpretado por Michael Gough, quien ha desarrollado el mismo papel en las cuatro películas, discreta y efectivamente. Su sobrina cumple con los requisitos primordiales para ingresar a la Mansión Díaz, ser huérfana y tener doble personalidad. Regresa desde Inglaterra ¡con uniforme escolar! diciendo que terminó sus estudios y después cuenta la verdad: fue expulsada. Casualmente es experta en judo y un as conduciendo motocicletas. Por cierto, en la escena de la carrera de motos en un barrio bajo de Ciudad Gótica, donde no pudieron disfrazar totalmente la ciudad de Los Angeles, hay una banda que nos refiere a los criminales que les lavan el cerebro en “La Naranja Mecánica”, la genial película de Stanley Kubrick.

Como en los anteriores filmes, los villanos se llevan las palmas y el argumento se elabora en torno a ellos. Al Señor Frío lo interpreta Arnold Schwarzenegger y Hiedra Venenosa es protagonizada por Uma Thurman, una actriz que está fuera de lugar después del pequeño pero muy bien logrado papel que realizó en “Pulp Fiction”. Aquí se manejan las paradojas. Batman, héroe que debe su origen a un trauma de la niñez enfrenta al Señor Frío, delincuente sin misericordia que lo será hasta que logre encontrar la cura para su esposa, que está congelada. Es decir, malvado por amor. También hace su aparición Hiedra Venenosa, una defensora de la ecología hasta el extremo que desea exterminar a la humanidad para que la Tierra vuelva a ser dominada por las plantas. Aparece otro villano, Bane, que es uno de los últimos creados por los productores actuales de los comics. Este es, quizá, el más pobre de los efectos especiales. Músculos inflados y un talón de Aquiles demasiado obvio, conforman un personaje de segundo orden.

Esta película responde adecuadamente a las expectativas, mucha acción y un argumento que no exige pensar, los diálogos son mínimos y la historia pobre. En realidad los efectos especiales y la banda sonora son los protagonistas principales, haciendo palidecer al resto de valores que tiene la película. Ambos elementos son excelentes, tanto, que actores y argumento funcionan en torno a ellos. La fotografía y la edición son de una calidad técnica indiscutible, es difícil precisar donde termina la realidad y comienzan los efectos especiales. En esta historia las minorías ni siquiera alcanzan el privilegio de ser villanos. A través de la cinta se evoca y alaba la oscuridad de la sociedad norteamericana, generando en el inconsciente una empatía hacia un héroe que utiliza cualquier medio para lograr justicia. El metamensaje es obvio, el lado oscuro norteamericano es necesario. Toda la cinta es una alabanza a la doble personalidad de los personajes principales y un refuerzo a la tesis de que el fin justifica los medios.